La ocupación no cuenta todo el trabajo

Un hotel puede tener el 80% de ocupación dos días seguidos y necesitar una organización muy distinta en cada jornada. El porcentaje se mantiene. Las salidas, las llegadas y las habitaciones que hay que preparar pueden cambiar mucho.

Si solo miramos cuántas habitaciones están ocupadas, dejamos fuera una parte del trabajo. Y después cuesta entender por qué un equipo que ayer llegó a todo hoy termina desbordado.

Una alerta que conviene aterrizar.

El 13 de octubre, Hosteltur recogió una advertencia de Jesús Rodríguez Maseda, director de Hoteles de Savills para España y Portugal: una eventual reducción de las estancias puede incrementar la rotación y presionar los costes, aunque se mantengan las pernoctaciones. Es un análisis de riesgo; no demuestra que todos los hoteles estén atravesando esa situación.

Como antecedente, los datos provisionales del INE para agosto, publicados el 22 de septiembre, situaron la estancia media nacional en 3,43 días, un 1,51% menos interanual. Ese dato agregado no permite atribuir el cambio a una causa concreta ni trasladarlo directamente a un establecimiento malagueño.

En el ámbito local, AEHCOS había estimado el 8 de octubre una ocupación provincial del 81,50% para octubre y del 60,15% para noviembre. Son previsiones anteriores a esta semana, no cierres de esos meses ni resultados definitivos del puente.

Desde MindCompanySport lo llevamos al terreno operativo: antes de ajustar recursos a una previsión de ocupación, necesitamos conocer qué trabajo traerán las reservas que ya tenemos.

Ochenta habitaciones pueden esconder dos jornadas diferentes.

Pensemos en un ejemplo hipotético. Un hotel de cien habitaciones mantiene ochenta ocupadas cada noche. En una jornada salen huéspedes de veinte habitaciones y entran huéspedes en veinte habitaciones. En otra salen huéspedes de cincuenta y entran huéspedes en otras cincuenta. La ocupación vuelve a terminar en el 80%.

Sin embargo, en la segunda jornada hay treinta habitaciones de salida adicionales que preparar. También cambian las necesidades de recepción, revisión y resolución de incidencias. La carga exacta dependerá del servicio, la distribución del edificio y los recursos disponibles.

Si el hotel organiza ambos días de la misma manera, está dando por equivalente un trabajo que no lo es.

Puede que el problema aparezca en recepción como una espera. Pero quizá empezó antes: una habitación pendiente de revisión, una avería sin responsable asignado o una salida que todavía nadie había confirmado.

Entonces pedimos agilidad a quien recibe al huésped, aunque la decisión que necesita para atenderlo depende de otra persona.

Entrenar la entrega entre personas.

En el entrenamiento deportivo observamos qué hace cada persona cuando la acción de un compañero cambia lo que le corresponde hacer. En el hotel resulta útil mirar ese mismo punto: cómo se entrega el trabajo entre quienes preparan, verifican y ofrecen una habitación.

Podemos empezar por una situación real del establecimiento: las habitaciones necesarias para las próximas llegadas. En un hotel familiar quizá lo resuelvan tres personas que comparten funciones. En uno grande participarán varios responsables. La necesidad de coordinarse existe en ambos.

Antes del tramo de mayor actividad, proponemos acordar cuatro cosas:

  • Qué habitaciones tienen prioridad. Con las llegadas previstas, los compromisos de entrega y las necesidades del huésped que el hotel deba atender.
  • Quién confirma cada estado. Salida efectiva, limpieza terminada, revisión realizada y disponibilidad para entregar, según la forma de trabajar del hotel.
  • Cómo se comunica un bloqueo. Qué impide avanzar, quién lo asume y cuándo se comprobará de nuevo.
  • Quién cambia la prioridad. Para que una petición nueva no provoque órdenes incompatibles a personas distintas.

Ese acuerdo debe partir del proceso que el hotel utiliza. Si no está escrito, podemos observarlo y hacerlo explícito con el equipo. Una lista breve o la herramienta que ya manejan puede bastar para empezar.

Después hay que ensayarlo. Tomamos una incidencia habitual, recorremos la secuencia y comprobamos qué información necesita quien recibe el trabajo. En la siguiente jornada observamos si ocurre como se acordó.

Ahí el responsable puede corregir una conducta concreta: avisar del bloqueo cuando se detecta, confirmar que se ha recibido o verificar la solución antes de dar el trabajo por terminado.

Medir la coordinación y lo que consigue.

Para saber si mejora, proponemos elegir pocos indicadores y mantener sus definiciones:

  • Ejecución. Proporción de bloqueos detectados que se comunican con responsable y momento de revisión. El registro debe permitir identificar también los que se avisaron tarde.
  • Resultado operativo. Proporción de habitaciones entregadas dentro del compromiso acordado y número de preparaciones que requieren volver a intervenir por un fallo.
  • Experiencia y recursos. Esperas del huésped atribuibles a la disponibilidad de habitación y tiempo dedicado a repetir trabajos o resolver esos fallos.

La comparación debe hacerse entre jornadas con una rotación y unos recursos parecidos. Registrar también las salidas evita celebrar una mejora que quizá solo responde a un día más sencillo.

Y necesitamos mantener la calidad como condición: entregar antes una habitación que después necesita correcciones no acredita una mejora.

La relación económica debe comprobarse. Si disminuyen los trabajos repetidos, pueden liberarse horas para otras tareas. Si se reducen horas extraordinarias o compensaciones, puede haber un ahorro identificable. El tiempo liberado, por sí solo, no equivale a dinero ahorrado.

Del mismo modo, una buena valoración global del huésped no permite concluir que toda la coordinación interna funciona. El equipo puede estar absorbiendo fallos con esfuerzo adicional. Conviene detectarlos antes de que se conviertan en una espera o una queja.

La consigna para esta semana es concreta: antes de organizar el turno por ocupación, cuenta las salidas y revisa cómo se entregan las habitaciones entre personas.

Fuentes consultadas.

Si quieres trabajar esta coordinación en tu hotel, en MindCompanySport partimos de vuestros procesos y de cómo prestáis realmente el servicio para entrenar y medir la ejecución del equipo. Conoce VET Core Hotels y accede al formulario para contarnos vuestra situación.

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